viernes, 9 de enero de 2009

Soy mas bien nocturno, a veces me siento medio vampiro, pero soy mas bien un búho o gato. También a veces soy payaso. Los payasos me dan miedo. En el fondo me tengo miedo. Debo eliminar al payaso, pero es difícil. Solo soy politólogo, a veces soy hijo de mi mama, muy de vez en cuando soy hermano de mis hermanos, con cierta regularidad soy enemigo de mi guitarra y me gusta hacerla llorar de felicidad o de tristeza, a veces no puedo hacerla producir algún sonido. Las guitarras son como las personas, a veces están, a veces no están, a veces están y no sirven para lo que quieres, a veces te dicen lo correcto, a veces te envían al abismo. A veces soy vecino de mi gato. A veces soy novio de mi novia, pocas veces soy amigo de mis amigos. Casi nunca soy yo, y menos en presencia de algún alma. Cuando estoy solo vomito, me vomito a mi mismo porque me hastía mi sabor y la sensación de llevarme dentro y tener que soportar mis movimientos y mis palabras de payaso. Debo asesinar todo eso que me hace payaso, el viejo payaso francés y famoso del que escuche hablar alguna vez hace 7 años en un cuento al que nadie presto mayor atención, pero que a mi me tocó en sobremanera. Debo matar al payaso, tal vez me pueda conseguir un payaso exterior, menos ridículo, menos triste. Espero que la guitarra, que siempre es la que grita, la que habla y a veces la que llora por mi, me ayude a matar al payaso.

2 comentarios:

Lorena es todas o ninguna dijo...

A mis ojos, no eres un payaso, y eres tu siempre. uno no puede ser uno con todo el mundo, me gusta pensar que uno es un prisma y que la luz blanca pasa y la gente solo ve ciertos colores dependiendo del ojo, la posición y otras cosas. La luz blanca nunca se verá del todo...

Juan Sebastián Rueda Peñaloza dijo...

La guitarra de Steve Vai...